…how could I, fool that I am, go on sitting in my office, or here at home, instead of leaping onto a train with my eyes shut and opening them only when I am with you?
Socialism is finished. That’s why I got into Buddhism…In fact I thought that, being a little orphan of Marx, here at least was another space where I could feel comfortable
Juan Marsé vuelve a la novela con Esa puta tan distinguida (Lumen) y por ello lo entrevistan en el diario ABC. La entrevista es de Sergi Doria. La novela narra una anécdota vinculada al cine español de la década de los cincuenta.
Foto: Inés Baucells
Algunas preguntas:
¿«Esa puta tan distinguida» es la novela de los peliculeros aplazada, un ajuste de cuentas con Andrés Vicente Gómez y el cine «comprometido» de Bardem?
Esta historia de un asesino desmemoriado debía formar parte de la novela «Caligrafía de los sueños». Así lo había planeado desde un principio, pero creció demasiado y no tardé en ver que merecía un tratamiento aparte y exclusivo. Las referencias a ciertos hechos y personajes reales no obedecen tanto a un ajuste de cuentas, acaso pretendido, sí, como a una necesidad estrictamente narrativa: están ahí porque cumplen un objetivo argumental, y al lector debería importarle poco que provengan de la realidad o de la invención. La cuestión es irrelevante. Lo que importa es su encaje en la parte inventada de la historia.
La narración se alterna con la escritura del guión de lo que se cuenta. ¿Es un ajuste de cuentas con quienes adaptaron tan mal sus obras?
No exactamente, ya lo he comentado antes. Dedicar una novela de 235 páginas, con el tiempo y el esfuerzo que esto requiere, a ajustar cuentas con algunos cineastas que me han defraudado con sus adaptaciones sería más bien idiota. No, mi intención era otra. Además, no todas las adaptaciones eran desechables. Vamos a dejarlo aquí.
El guionista de la novela es traicionado por las exigencias de la comercialidad. ¿Cuántas veces ha visto condicionado su trabajo creativo?
Nunca me sentí traicionado por esas adaptaciones. Ojalá hubiera sido traicionado, pero las películas hubieran sido buenas. Siempre he dicho que para conseguir una buena adaptación cinematográfica a menudo es conveniente darle la vuelta al texto literario como si fuera un calcetín, porque lo primordial es hacer una buena película, incluso a costa de la novela. Si no, ¿para qué adaptarla al cine? Es decir, la película debe aportar algo que no nos dio la novela. Una vez más el mejor ejemplo es Buñuel: en las adaptaciones de «Tristana» y de «Nazarín» está más presente el mundo del director aragonés que el de Galdós. Pero claro, eso sólo se puede hacer cuando el director tiene un mundo propio, tiene algo que decir o que añadir al mundo del escritor.